Evaristo Fuentes Melián
La película SON DE MAR no hay por donde cogerla. La novela de Manuel Vicent puede que sea buena, pero la película, repito, no hay por donde cogerla, solo vale la pena por los desnudos y posiciones de todo tipo sexual de Leonor.
Leonor Watling cuando hizo la peli (2001) tenía 26 años de edad. La babosería de Bigas Luna entorpece el desarrollo del la novela/ argumento, y a veces parecen anuncios de ropa interior los desnudos de Leonor Watling. Y las secuencias del final, con el hundimiento del yate, son de una pobreza de medios para efectos especiales que desmoralizan…
Los actores, mediocres, empezando por Jordi Mollá y sus ojos verdes¡¡¡, y siguiendo por Fernández, mediocre a perpetuidad, y la propia Watling, aunque es la mejor de los tres. Solo por verla en esos orgasmos deliciosos o enfermizos (se corre—llorando-- con Fernández, pensando en el otro) vale la pena visionarla, para un castrado sexual de posguerra como yo. Y, por supuesto, castrado como Bigas Luna, que en paz descanse. Chupar tetas es una de las fijaciones del difunto catalán Bigas Luna, planos que ya filmó hace unos 20 años con J. Bardem y la entonces novicia Penélope.
En fin, es mi opinión, particularísima opinión.
Espectador