Periódico digital del Norte de Tenerife
Grisell Borges Arrazcaeta
¿Es mejor ser un soñador, o es mejor ser un realizador? En realidad, ser ambos a la vez es lo más conveniente.
En todas las grandes realizaciones conviven tanto el idealista como el pragmático, en proporciones adecuadas. Poco valor tiene un sueño a menos que le pongas acción, y la acción no te llevará demasiado lejos a menos que detrás de ella haya un propósito que tenga sentido.
Date la posibilidad de soñar grandes, magníficos sueños que expresen la más profunda esencia de quien tú eres. Luego permite que esos sueños te lleven con firmeza por las tareas prácticas y concretas, básicas, que los harán realidad.
Trabaja día a día diligentemente y con perseverancia, haciendo lo que haya que hacer. Y mientras lo haces, no te alejes del soñador que siempre vive en ti.
Ese soñador puede visualizar un mundo y una vida que no conocen límites. Como realizador, puedes enfocarte en algo que nunca antes existió, y hacerlo realidad.
Permite que tus más preciados sueños guíen tus acciones y deja que tus acciones expresen tus sueños. Se ambas cosas a la vez, soñador y realizador, y zambúllete bien profundo en el multifacético tesoro que constituye tu vida.