Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuente Melián
La noticia:
Un helicóptero tipo Bell 212 de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) se accidentó el día de hoy (por el lunes 30 de abril) sobre las 16:30 horas cuando cubría la ruta Barranquilla-Caucasia, en una misión de transporte. Trece personas entre militares y policías iban a bordo. Fallecieron todos. Aun se desconocen las causas del accidente.
Mi comentario:
El lugar del accidente, según se colige de las imágenes de TV, es una zona rural. La cámara de televisión graba la opinión de un campesino de mediana edad, que lo cuenta a su manera, aunque aquí se le entiende poco lo que dice, con su balbuceo rupestre característico de aquellas latitudes. Pero lo más impactante de las imágenes es lo siguiente: un grupo de niños y adolescentes se arremolinan en torno a la cámara (como cuando en mi terruño era novedad la TV) y todos ellos estaban con cara de risa, como si hubiera sido una diversión, un hecho alegre lo que había acontecido.
Cabe hacerse varías conjeturas: ¿están los niños colombianos tan acostumbrados a la muerte, que un accidente mortal más, ni les importa ni les afecta? ¿Era el helicóptero de la FAC (Fuerza Aérea Colombiana) el enemigo a combatir en una de esas zonas y comarcas dominadas por la guerrilla?
Vaya usted a saber. Lo cierto es que, inmediatamente después de verse las imágenes del humo causado por la colisión del helicóptero cuando dio en tierra, niños y jóvenes de aquel lugar, algo desarrapados en su vestimenta, o bien se mostraban risueños o bien reían a mandíbula batiente.
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