Periódico digital del Norte de Tenerife
Celestino González Herreros
TANTA PASIVIDAD NACIONAL CONMUEVE
Vivimos de falsas promesas, de estériles proyectos, vulgares mentiras, nimias ilusiones y demás despropósitos cada día. Nada de aquello que puedan ofrecernos como algo positivo, no se ha de materializar, ni sus pensamientos ni sus palabras… Hasta sus gestos se esfuman y llegan a dispersarse como el polvo al que el aire ha soplado y le ha rechazado lejos…
No pudo ser, es la razón que luego nos dan, la crisis, no hay dinero y cada día hay menos. Así pues, a olvidar aquello que cada día hayamos oído decir a nuestros políticos, para que nos callemos y no hablemos más del asunto. Lo verdaderamente lamentable es, que siguen los recortes, subiendo los impuestos y el precio de la cesta de la compra sigue alzándose. Se encarecen todos los precios cuando sube el de las gasolinas, los de los géneros indispensables, prioritarios y aquellos que por ser rutinarios no dejan de debilitar los escasos recursos económicos de que disponemos para poder llegar fin de mes… ¿Y qué me dicen de aquellos que están sin trabajo, esa pobre gente, cómo se las arreglan?
Todos sabemos que desde que abrimos los ojos por la mañana ya estamos gastando dinero. Al llegar la noche, desde nuestra alcoba, si sumamos nos dan las horas sin conciliar el sueño. Así están nuestras Comunidades, dañadas por el miedo, los que no trabajan al no tener que llevar a sus respectivas casas paras que coman sus familias y aquellos los cuales aún estando trabajando temen que de la mañana a la noche les echen a la calle… Insisto, los Bancos están forrándose con las antisociales hipotecas y los abusivos embargos. Además, me pregunto: ¿Qué hacen con nuestros dineros, están guardados en sus Cajas Fuertes? ¿Para quién los guardan? No dan créditos ni a los grandes empresarios y de esa forma no se pueden industrializar nuestros pueblos ni crear nuevos puestos de trabajo, que es lo primero que debieran estudiar nuestro Gobierno Central, conjuntamente con el Gobierno de Canarias. Aunque pienso, que al ritmo que vamos, esto no lo va a poder arreglar, absolutamente, nadie. ¿Entonces, en que va a acabar todo esto? Ya nuestras islas, hace mucho tiempo, están tristemente fraccionadas por la política. Y ello no nos ayuda, al contrario, va a ser más penoso salir de esta trágica situación. En cualquier momento vamos a explotar y las calles podrían llegar a ser tristes escenarios… Acuérdense como comenzó la anterior guerra civil española, con cuatro tiros al aire… Gritos, voces mal sonantes y consignas subversivas. Las gentes aguantan hasta más no poder. Y los inocentes son los primeros que caen.
Abriendo un nuevo paréntesis, queriendo evitar ser repetitivo en mis expresiones, he de admitir que si no peco, es porque hasta yo estoy harto de siempre lo mismo y de ver aquella luz, al final del imaginario túnel de la desesperación,, Tener que aguantar tanta confusión, tanto aplomo y dejadez, como si esperaran que del cielo bajaran las soluciones. Aún más, me digo, que si no pueden hacerle frente a esta difícil situación, porqué no buscan ayuda local con más ahínco y decisión, por si pensaran distinto y se movieran más en busca de las soluciones necesarias. Por lo menos intentar enfrentarse con coraje a las verdaderas causas de nuestras desgracias cívicas. Y lo que más me da pena es pensar en el porvenir de nuestras futuras generaciones