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Periódico digital del Norte de Tenerife

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UN AÑO SIN EL PADRE ANTONIO

Exprimido por Alberto Castilla

Sábado 24 de marzo de 2012 - UN AÑO SIN EL PADRE ANTONIO POR UN PEDACITO DE CIELO

pa-barba.jpgHoy se cumple el primer aniversario del fallecimiento del Padre Antonio María Hernández, el querido párroco tinerfeño que vendía “pedacitos de cielo”, con los que consiguió mantener el Hogar de Ancianos Santa Rita I y II, de los que fue fundador. Sin duda un hombre irrepetible, que se ganó el cariño de miles de personas por su dedicación a los demás.

A continuación te invitamos a que descubras la conmovedora historia de este  hombre valiente. Viste sotana y alzacuellos. En las manos sostiene...

Un sueño roto

Antonio María Hernández llegó al sacerdocio después de pasar por varios trabajos, entre ellos los de carpintero, tapicero y hasta boxeador, carrera que abanado, cuentan algunas fuentes, tras la muerte de un contrincante en un combate, para agarrarse a la iglesia católica. El padre Antonio se inició como sacerdote en Sudamérica y a su vuelta a Tenerife se hizo cargo de distintos proyectos para la construcción de varias iglesias y centros católicos hasta que se llegó al Hogar Santa Rita I, perteneciente al Obispado Nivariense, de asistencia a personas mayores. Años después creó la Fundación Hogar Santa Rita II, una fundación inscrita en el Gobierno de Canarias como una iniciativa para asistir y dar asilo a mayores con problemas de abandono y de solvencia. En la última etapa de su vida logró el compromiso para la puesta en marcha de un centro de investigación del Alzheimer.

El sacerdote, párroco en el Puerto de la Cruz desde 1975, construyó el Hogar Santa Rita y era Hijo Adoptivo de la ciudad turística

La Fundación Santa Rita II ha estado regida directamente por el padre Antonio con los ingresos que aportan los propios ancianos (sus pensiones) y con ayudas de instituciones públicas y privadas. Su gestión también ha sido duramente criticada y hasta el edificio careció de licencia de construcción y apertura durante años. El padre siempre culpó a la administración pública y a los políticos de todas las trabas que tuvo.

LA HERENCIA DEL PADRE ANTONIO

GABRIELA GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

Su imagen impregna las paredes de todos los rincones del centro. El salón de actos, las habitaciones de los abuelos, el comedor y los diferentes despachos. El del padre Antonio sigue ahí, de la misma manera que él lo dejó, ni siquiera se han atrevido a ocuparlo. Quizás, porque como dijo una de las voluntarias de Santa Rita II, su presencia sigue viva.

Doce meses después de su muerte, y tras los temores de muchos ciudadanos de que su obra se resquebrajara, los responsables de la Fundación Hogar Santa Rita, que asumieron el reto de dar continuidad a un trabajo sumamente complejo, pueden afirmar que están satisfechos. Su presidente, Roque Silva Falcón, y el gerente, Tomás Villar, aseguran que nada ha cambiado. Entre otras cosas, porque han intentado mantener su obra y seguir con su filosofía, que es la de acoger a todas las personas que lo necesiten más allá de sus recursos económicos.

Ambos trabajaron con el cura codo a codo durante muchos años. Roque, casi una treintena, porque empezó en la iglesia de Punta Brava, y Villar, desde la década de los 90. A ellos se suma un gran equipo, compuesto por el Patronato, un consejo asesor, los 350 socios fundadores y cientos de voluntarios. “Lo estamos consiguiendo poco a poco, pero nos cuesta muchos desvelos, trabajo y dedicación”, dice Villar.

Confiesan que tras la muerte del sacerdote valoraron la situación a la que se tenían que enfrentar. No sabían exactamente los recursos que tenían, pero se pusieron a trabajar y se creó un consejo asesor, integrado por diferentes profesionales, para que aconsejara los pasos a seguir. El balance era “negativo” por las circunstancias, hacer frente a los préstamos, las deudas con la seguridad social, y las nóminas de los 400 trabajadores, que suponen una inversión de 550.000 euros, entre otros problemas. Pero siguieron adelante y hoy pueden garantizar que el padre Antonio “estaría orgulloso” porque lo que tanto anhelaba se está consiguiendo.

Su secreto, utilizar el camino que él había sembrado: tocar las puertas a diferentes consejeros y alcaldes y hablar con empresas para que realicen donativos. Ya han perdido la cuenta de las veces que se han desplazado a Santa Cruz durante todo este tiempo y de las llamadas telefónicas que han realizado para requerir el apoyo de las diferentes administraciones.

Cubrir las expectativas

Son tiempos complicados, también para el hogar. Cubrir las expectativas mensuales no resulta una tarea fácil ya que la pensión media que ingresa en la residencia es de 550 euros, pero el costo de cada anciano asciende a 1.200 euros y, por lo tanto, es necesario buscar el importe restante. En tema de donaciones están muy agradecidos porque ninguna empresa, sobre todo de alimentación, ha dejado de colaborar pese a que la situación de muchas de ellas no es la más idónea.

La misma buena voluntad que tienen los ayuntamientos, que ayudan en la medida de sus posibilidades porque la crisis también ha repercutido en sus recursos, el Cabildo de Tenerife, mediante la concertación de camas, y los particulares. Sin embargo, el problema económico de Santa Rita tendría solución si se cumple la Ley de Dependencia, una prestación que tiene derecho de percibir muchos de los abuelos que están en el centro. Ello no quiere decir, que sea suficiente. “Necesitamos más”, aclaran.

Por eso, el desafío futuro pasa por buscar ingresos extra. Lograr más camas concertadas y potenciar el balneario, son parte de las opciones que barajan. Tomás Villar confiesa que, antes de fallecer, el cura le manifestó que lo que necesitaba el centro era que “sus cimientos sean tan fuentes para que el viento del norte, del sur, del este y del oeste, no lo muevan”.

Como le dijo Jesucristo a San Pedro cuando fundó la Iglesia Católica. Y esto es lo que han intentado hasta ahora los responsables de la Fundación: demostrar que la herencia del padre Antonio está tan consolidada como para no derrumbarse nunca.

GRACIAS POR EXISTIR

Siempre te recordaremos con cariño. Aquello que sembraste en nuestros corazones permanecerá siempre latente, no me cabe la menor duda. Compartimos, sin quererlo, muchos momentos importantes en la vida de una persona. Las primeras confesiones, con la vergüenza enorme del que entonces era solo un niño; mis primeras catequesis, con todos los valores y dedicación de tantas buenas personas que nos enseñaban el camino de la fé; la primera comunión, con todo lo que ello representa y que me ha marcado tanto... mi primer padre nuestro, las misas de los domingos por la mañana, los momentos en los que fui monaguillo o participaba en las lecturas... mis recuerdos de infancia. Ahí estará usted para siempre, y con usted se han ido también parte de mi. Compartimos la muerte de mi abuelo Enrique, que era para mí un padre, y confidencias al frente de un micrófono de radio donde desnudamos el alma. ¡Tantas cosas! Tantas y buenas que solo quiero que sepa lo agradecido que estoy a Dios y al Universo porque haya existido.

"Somos un pueblo que camina y juntos caminando, podremos alcanzar otra ciudad que no se acaba, sin pena ni tristeza, ciudad Eternidad".

¡Hasta la vista padre Antonio!

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