Periódico digital del Norte de Tenerife
José Melchor Hernández Castilla. Asociación Wolfgang Köhler
Dedicado a los ciudadanos del Puerto de la Cruz. Este artículo describe la situación de PAMARSA en el año 2004.
Pamarsa o Parque Marítimo Sociedad Anónima es una empresa del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz nacida para crear, vía beneficios, infraestructuras de ocio y servicios. El máximo órgano de la sociedad es el Pleno del Ayuntamiento, que conforma La Junta General Universal. El Consejo de administración está presidido por el primer edil, el resto de los miembros de dicho Consejo son representantes de la corporación municipal y ciudadanos particulares, de reconocido prestigio y distinta tendencia política. En principio, el objetivo principal de esta empresa era la construcción y explotación del Parque Marítimo Municipal del Puerto de la Cruz, con la creación de un gran parque temático de carácter lúdico comercial; posteriormente, el objeto social de la empresa se amplió con el fin de poder rentabilizar mejor el patrimonio municipal y generar mayores ingresos para el Ayuntamiento y el municipio.
Pamarsa se ocupa, entre otros asuntos, de la gestión directa de una serie de servicios e instalaciones municipales: Bar Dinámico en la Plaza del Charco; El Restaurante Taoro en la caída del promontorio; los bares, terrazas, kioscos y hamacas en Playa Jardín; Bar-Restaurante en La Playa Martiánez; Aparcamientos de distintas zonas del municipio; por último, la incorporación de la plantilla del complejo Lago Martiánez “César Manrique” con todas sus instalaciones.
La Empresa Pamarsa, desde el año 2002, ha tenido problemas con el pago del salario a los trabajadores. En abril de 2003, se daban los siguientes datos sobre la salud económica de la empresa: deudas con la Seguridad Social y Hacienda por valor de 480.809 euros, con proveedores de 500.000 euros, con entidades financieras de 552.931 euros. Total, alrededor de 1,5 millón de euros (más o menos 250 millones de las antiguas pesetas) de déficit, sin embargo esta cuantía se vio reducida por un crédito por valor de más de un millón de euros, previsto en casos excepcionales.
Ante esta situación la pregunta es obvia, ¿por qué el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz mantiene una empresa que es claramente una rémora para las arcas municipales? ¿Qué sentido tiene una empresa que no cumple ninguno de los supuestos para los que fue creada? La respuesta, aunque paradójica, es clara: es una cuestión política. El puesto del trabajo en Pamarsa es una prebenda que la mayoría de los partidos políticos utilizan para ganar votos en las elecciones, asunto que ellos mismos no esconden y se empeñan, en muchas ocasiones, en airear. ¿Quién pone el cascabel al gato?, o, lo que es lo mismo, ¿quién se atreverá a resolver un problema sangrante en la economía del municipio que le puede suponer perder todos los votos de los trabajadores y familias de dicha empresa?
Pero la cuestión, aunque delicada, tiene otras caras: ¿le interesa a los partidos del municipio portuense perder un bastión seguro de poder? Lo que está claro es que la segunda pregunta es la clave de todo este asunto, porque, a fin de cuenta, el tema de los trabajadores se puede resolver satisfactoriamente con el mantenimiento de los derechos de los mismos en una nueva empresa privada vía convenio o acuerdo privado con la empresa adjudicataria, fórmula ya usada en muchos consistorios; con lo cual conseguiríamos tres objetivos: estabilidad de los puestos de trabajos, supervivencia de unos servicios de hostelería y beneficios económicos para el Consistorio.
La cuestión política de los partidos en sí misma no tiene salida; de hecho hubo un partido que en el año 1995 prometió “Una Auditoría para Pamarsa” si ganaba las elecciones; ya ha gobernado en dos ocasiones durante este periodo, pero la Auditoría sigue sin ver la luz pública. Éstos son nuestros políticos, personas de palabra...
Por otra parte, la estructura actual de Pamarsa y su situación económica no cambiará demasiado, seguirá produciendo números rojos sin cumplir ninguno de los objetivos para lo que fue creada. Y cualquier día, quién sabe cuándo, el gigante que es hoy en día Pamarsa se derrumbará debido a las lluvias caídas, ya que sus pies no son de piedra sino de barro.