Carlos Freddy Aguilera
Las Piedras –Uruguay
Desperté con un bello día que me envolvía , me sentía sofocado por el calor, me encontré en el medio de la nada , navegaba sin rumbo en esta pequeña barca , mire a mi alrededor y solo había agua , mi Montevideo ya no estaba , en ese momento mi mente estaba en blanco pese a mi esfuerzo por tener al menos una imagen vaga de él, un recuerdo de que había sucedido , me pellizco varias veces y lave mi rostro otras tantas , el agua sabia a sal ,me pongo de pie en esa barca sin nombre mirando el horizonte el cual su color contrarrestaba con el celeste cielo , me quedo ahí… algo me decía que mi hora había llegado es cuando esa salvaje tormenta se abalanza sobre mí que me hace zozobrar .
Me encontré en una pequeña playa totalmente desierta, la voraz tormenta había desaparecido como por arte de magia , aun mi mente continuaba vaga en recuerdos , era un lugar que creía nunca haber estado el que estaba rodeado de inexpugnables murallas de piedra , trepar por ellas en busca de ayuda sería muy difícil , respire hondo había algo que se palpaba… una sensación extraña que presentí cuando comencé a trepar por la roca , varias veces resbale aun así retome con fuerzas el camino hacia la cima la que alcanzo rato después, seguramente habían varias pasado horas sin darme cuenta , comienzo entonces a caminar sin rumbos ,nuevamente esa sensación esta vez rodeándome
Vague sin rumbo, en completa soledad, es cuando algo me decía que me detuviera, de la nada surge esa bella y extraña mujer la que me brindaba una sensación de sosiego, y es ella la que se dirigió a mi.
Has llegado donde te esperaba en el justo momento que era necesario soy yo quien te salvo de esa zozobra en el mar, que embravecido te cubrió y envolvió con sus implacables alas... de su voraz furia.
Soy yo la mujer que del fondo del mar llego hasta ti... mírame son real y tan irreal , por momentos moriste en el mar.
¿Quien sos? ¿Cuál es tu nombre?
Mi nombre es el que el mundo ha perdido es aquel del cual carece el ser humano es la razón por la cual tú has venido
No tengo recuerdos , nada se de mi Mi nombre es eso me llaman Amor Soy yo quien te tomo en mis brazos desde el fondo del mar, Amor, ¿cómo puede ser, existe eso realmente? Soy esa música angelical que de pronto te dio paz Busca en tu subconsciente y volverás a sentir esos, a mis brazos a los que te aferraste, en el fondo del mar. Escuche un bella melodía mientras estaba en el agua ¿Eras tú quien me hablaba?
Era yo quien a tu oído cantaba la más dulce melodía_ responde ella
Estiro mi mano para tocar a esa bella mujer la que se desvanece ante mí alejándose apareciendo más allá quien continuaba hablándome
Sentiste la caricia de mi mano ,de mi corazón, recorrer tu esencia ,tu ser y buscar en ti... lo que habían dejado los humanos en tu dañado y quebrantado corazón
Ella desaparece continúo caminando no me doy cuenta que ha quedado esa mujer tan dentro de mí, tan en mi corazón que pedazo a pedazo… restauro sin saberlo había vuelto a creer en el amor porque lo llevaba dentro mi
Camino por horas, solo sin ver a nadie, al descender de un cerro veo con asombro, algo que se asemejaba a un palacio de mármol blanco a su frente columnas que se perdían entre las nubes, asombrado me preguntaba ¿qué era eso?
Nuevamente esa mujer esta vez vestida con una túnica tan blanca, con bordes dorados desciende por una escalera, se le acerca nuevamente hablándome una vez más
¡Has llegado!
¿Dónde estoy?_ ¿Qué es este lugar?
Este es el lugar tan blanco como la lealtad, tan radiante como la bondad y tan enorme como el amor
Aquí es donde yo hecha mujer te esperaba ¿Soy real? ¿Sabes? te esperaba hace años, pero habíamos de recorrer caminos tanto tú como yo llegado el momento habríamos de encontrarnos frente a frente, no antes ni después, solo en su justo momento... hoy hecha mujer el amor para ti soy real tan real como sano tu corazón.
Yo vivo muy lejos, este no es mi mundo, así busque el amor, como podré tenerte, es un sueño, acaso duermo, o morí
La mujer le abraza y besando tus ojos los cierra y duermo en un sueño profundo Al despertar, veo con sorpresa que ella estaba a su lado tendida en la arena mirando el mar en mi Montevideo .El amor puede estar siempre junto a nosotros y no verlo jamás Aprendamos a sentir, a percibir… que lo más bello puede estar siempre frente a ti
Derechos Reservados al autor