Periódico digital del Norte de Tenerife
Estimado amigo, no puede ofender su devolución sobre una acción que llevo a cabo a voluntad, sabiendo de antemano que esto va a llamar la atención del lector. Escribo desde los once años, hace veinticinco que formo escritores en todo mi país, y aunque respeto las reglas cuando enseño, siempre me he tomado la licencia de no destacar las mayúsculas que indican el comienzo de una oración o los nombres propios en mis trabajos, igualo el valor de las letras para formar las palabras, es una licencia personal que me tomo y es parte de mi estilo, aceptado por cierto, aunque no sea lo correcto. Si me lo permite, mi mensaje subliminal responde justamente a la libertad que da la poesía y a esta rebeldía que caracteriza mi forma de comunicar, aunque no sea el tema de este poema a lo que me estoy refiriendo.