Periódico digital del Norte de Tenerife
Andrés Siverio Pérez tiene ya una calle merecidamente, en Los Realejo
Esteban Domínguez
Creo que la corporación realejera ha hecho justo reconocimiento a al que también fuera músico y Director de la Banda de Música La Filarmónica.
Con una edad abanzada que sabemos por nuestros padres cuando vimos la luz del mundo y Dios nunca dice cuando nos va a llamar, tengo que aclarar que estas pocas palabras se las dedico especialmente a Andrés Siverio Pérez, porque fue un digo caballero, un gran músico, un gran profesor del Colegio San Agustín, y a su esposa Mari Luz, e hijos.
Andrés Siverio ni era altanero, ni falseaba, ni dejaba en ridículo a nadie. Era un hombre con los pies en el suelo, y con los cinco sentidos bien despiertos.
No todos alcanzan la talla humana de Andrés en sus distintas facetas. Y la calle que ahora lleva su nombre se la ganó sin nunca pedir nada a cambio.
No sabía de soberbias, ni tampoco era triunfalista y menos infalible. Así al menos lo entendí yo aquella mañana del 14 de abril, en los discursos y en las palabras acertadas y justas tanto del Sr. Alcalde de Los Realejos don Manuel Domínguez González como de su hijo Manuel Siverio Morales.
Allí estaban dos Bandas de Música: La Filarmónica por la que se entregó y dirigió, y la Banda de Los Silos junto a la Coral Polífónica de aquella Villa norteña.
Muchas personas acudieron al acto como era de esperar. Amigos y familiares, compañeros y profesores, alumnos y gente que reconoce que Sito Siverio como lo conocíamos todos, era una excelente persona. No todos podemos decir ni llegar a la altura humana y ganada por Sito Siverio, pero él lo logró con sencillez y entrega por su pueblo sin nunca pronunciar “yo soy el mejor”. Así deben de ser las personas sencillas y honestas; sin pedir nada a cambio. Otros intentan poner mil impedimentos, y están a la casa de cualquier fallo humano para atacarnos. Y ahora quiero terminar sin más, diciendo que el mejor amigo del ratón es el queso y que sin embargo se lo como. Espero que la frase no moleste a nadie en concreto porque también hay otra que dice así: “a Dios rogando y con el mazo dando”.
Sito Siverio logró llenar de satisfacción a muchos realejeros en silencio. Otros parecen abarcalo todo y que lo que ellos dicen va a misa, por eso, con la nobleza de Sito Siverio me quedo, y donde nunca existió la soberbia ni el orgullo. Se ganó el afecto de muchísimas personas. Su paso por esta vida, quedará llena de recuerdos, afectos y sencillez. La que le faltan a quienes están atentos a cualquier fallo humano para escacharnos las entrañas.
Y termino: con muchas cosas que podía decir, pero me las reservo para no levantar humaredas, y que no tienen por finalidad de ofender a Sito Siverio, sino a quienes pretenden darnos clases a estas alturas de la vida y los años, o no aceptan el error que va unido, sin ninguna duda, al ser humano, y porque todos nos equivocamos, y muchísimas veces involuntariamente.
Con Sito Siverio queremos ser sinceros, agradecerle lo mucho que hizo en silenció. De su callada labor en pro de Los Realejos, ha recibido el junto y merecido reconocimiento al que con todo mi corazón me uno.