Periódico digital del Norte de Tenerife
José Melchor Hernández Castilla: Secretario de la Asociación Wolfgang Köhler.
EL PENDÓN DE LA CONQUISTA DE TENERIFE NO EXISTE
“Dedicado al municipio de Los Realejos”
El Pendón de la conquista de Gran Canaria perteneció al obispo Juan Frías, un pendón esencialmente eclesiástico; Tenerife nunca tuvo pendón de la conquista. La enseña histórica que se lucía en La Laguna, cada 27 de julio, es, realmente, un estandarte con dos blasones de épocas bien distintas: una del siglo XVIII, que es la corona de los borbones, confeccionada alrededor de 1750; y otra del siglo XVI, una bandera grande de lienzo con armas, del año 1561 aproximadamente. En cuanto a la fundación de La Laguna como núcleo poblacional el 27 de julio de 1497, con 100 vecinos, 50 castellanos y 50 guanches; sin duda, es un chiste de mal gusto, ya que la mayoría de los guanches de paces, Anaga, Güímar, Abona y Adeje fueron esclavizados, y gracias a las reclamaciones de algunas personas destacadas, como la del obispo Diego Muros, se dictó una orden en julio de 1498 para diferenciar entre los bandos de paces y de guerra. Lógicamente, el bando de guerra, Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod y Daute, diezmado por los enfrentamientos y por la epidemia de tifus (modorra), fue totalmente esclavizado. El bando de paces, cercano a las 1200 personas quedó libre en 1498, aunque muchos de ellos ya se encontraban en la Península. Por otro lado, desde febrero de 1498, ya se mandó a todos los vecinos de San Cristóbal de La Laguna a fabricar casa en ella, y principalmente sus primeros pobladores fueron castellanos-andaluces.
El Realejo Viejo o Realejo de Arriba surgió como un fuerte constituido, básicamente, de aborígenes de Gran Canaria, para realizar la operación contra los guanches alzados en los altos de Tigaiga, en el verano de 1496. Así, los primeros repobladores de Taoro o del Realejo Viejo fueron los conquistadores aborígenes naturales de Gran Canaria; y en 1497, había 12 ó 15 casas, más de las que había en La Laguna. Posiblemente, tuviera ya su ermita con techo pajizo desde el verano de 1496, en honor a Santiago, debido a varias razones: el término de la conquista de Tenerife, la existencia de su homónima denominada “iglesia de Santiago de los Caballeros de Agáldar” en Gran Canaria, y que Alonso Fernández de Lugo enterraba a su primera mujer en ésta última. La iglesia, conocida como Santiago de Taoro, acaba siendo parroquia en 1498.
Entre 1501 y 1503, nació el Realejo de Abajo, iniciado con la toma de posesión del Campo del Rey por Alonso Fernández de Lugo y terminado con la puesta en funcionamiento del ingenio de azúcar en 1503. El desvío del agua que iba al Realejo de Arriba para llevarlo a su nueva hacienda es la clave para entender que los pobladores del Realejo Viejo se trasladasen, ahora, a las antiguas tierras de Benitomo y zonas aledañas, y surgiera con ello la fundación del Realejo de Abajo, hasta estas fechas inexistente como núcleo de población cristiano.
Podríamos, concluir diciendo que en Los Realejos se celebran los 516 años de la llegada de los pobladores aborígenes naturales de Gran Canaria junto con la desaparición no de los guanches, pero sí de su cultura original. También, podríamos añadir que es legítimo, y a nadie debería molestarle, que el pendón, que sólo tiene 57 años, de la unificación de los dos Realejos saliera a la calle; al contrario, deberíamos tomarlo como un elemento de pacificación, de unidad y de tolerancia por parte de todos.