Periódico digital del Norte de Tenerife
Esteban Domínguez
Cuando llega el mes de julio todos recordamos con verdadera nostalgia aquellas fiestas de Carmen que nos convocaban a todo buen devoto de la Sagrada Imagen realejera.
Desde el Puerto de la Cruz, muchos fueron los pescadores que subieron la empinada cuesta del camino del Burgado, la Media Cuesta, el Toscal Longuera hasta llegar a la calle del Puerto que les conducía ya no sólo al barrio del San Agustín, sino el propio Santuario donde la Bendita Imagen les esperaba, placida y sonriente. Una tradición que ha permanecido en el tiempo y en la cual las muchas familias de pescadores acudían felices y contentos porque sabían que esa noche de su OCTAVA, Ella se dejaba mecer en los brazos de aquellos hombres de pieles morenas, tostadas por el sol, que entre la mar y sus barcas se posesionaban en busca del pan salido del mar, que no era otro que poder lograr que en sus redes entraran los peces en sus barcas.
Trabajo duro, pero era el remedio mas cercano para sostener a las familias.
Ellos con los ojos puestos en el lejano santuario realejero, le pedían a la Virgen, que no les faltara el alimento de sus hijos y familiares. Y Ella los complacía en sus muchas necesidades.
Aquellos hombres de ayer, pescadores de noches oscuras y de mar bravío estaban seguros que la Virgen del Carmen les protegía, y por eso fueron muchas las veces que pidieron que la Virgen del Carmen bajara al Puerto de la Cruz. Nunca se hizo realidad la petición de tantos portuenses de ver en el muelle pesquero a la Sagrada Imagen. Y aún hoy, la siguen esperando, con verdadero entusiasmo. Casi tres siglos han pasado desde que los hombres del mar del Puerto de la Cruz, llevan esperando ese que puede ser el gran día para los que viven con esa esperanza, y otro día de gloria será también para todos aquellos que desde el lugar que Dios le tenía asignado, meraran a la tierra marinera, que espera ver algún día que la Reina de los mares, sea bienvenida a la ciudad cercana de tantos pescadores de buena fe que nunca vieron en su municipio a la Salvadora y Reina del Cielo.
Han pasado los siglos, y con ellos cientos de años. El Puerto de la Cruz, sigue esperando de las autoridades eclesiásticas y políticas que ese deseo de tantos pescadores se haga realidad.
¿Bajará algún día la venerada imagen de la Virgen del Carmen de Los Realejos al municipio que la sigue esperando hace tres siglos?
Mientras tanto llega el día y la autorización del Sr. Obispo, gritemos con fuerza y esperanza: ¡¡Viva la Virgen del Carmen!! La de las grandes pestañas, la del corazón abierto. La Madre de Dios y de todos los hombres de buena voluntad. La Imagen más venerada del Valle de Taoro, y la que los portuenses recibirán con el mayor afecto y cariño.