Periódico digital del Norte de Tenerife
Celestino González Herreros
¿ES NORMAL CREAR ALGO IDEAL Y DEJARLE MORIR?
Comienzo esta vez resuelto a señalar deficiencias, desidias, abandonos e inoperancias conocidas hace mucho tiempo; y hasta he pensado si será un desgraciado defecto de aquellos a quienes en los distintos mandatos les haya correspondido ser más correcto en sus respectivas misiones. No sólo me refiero a nuestra ciudad turística, pienso que el supuesto virus se ha extendido a otros municipios y ya, más parece una pandemia regional entre nuestros políticos, aquello de crear cosas interesantes, ideales, luego, incomprensiblemente, dejarlo morir en el más cruel e irresponsable abandono, lo que costó dineros, tiempo, trabajo, e incluso, algo que llegó a ser admirado por los demás. Pero al cabo del tiempo se abandona lo creado y como en el caso de las plantas ornamentales en plazas, calles y jardines, etc., luego se olvidan de regarlas y se secan, máxime con estos calores que estamos sufriendo, en menos de unas semanas, cuando antes estaban en su esplendor.
¿A quienes habría que pedir responsabilidades? ¿De quién o quienes es la culpa de que esto suceda tan asiduamente? Ellos saben que nadie les va a pedir responsabilidades. Sigan, pues, creando y gastando nuestros dineros, sigan derrochando energías y ese precioso tiempo –por cierto, bien pagado- que alegremente disfrutan; y sigamos depositando en todos ellos, nuestra ciega confianza. Da igual ser el hazme reír de los entendidos. He llegado a pensar que parte de las culpas y de tantos desaguisados ocurridos en Puerto de la Cruz, no sólo desde ahora, creo que ha sido siempre, aunque en el presente si, hemos llegado al colmo; y no mencionemos aquello de la crisis, o que no hay dinero. Más de las veces, lo que no hay es vergüenza y la culpa ha sido nuestra.
Desde la Avenida Melchor Luz, cuando nos dirigimos, bajando por el nuevo camino que conduce a la provisional Estación de las guaguas, justamente, todo el borde del edificio donde está ubicado súper COR supermercados y varios negocios más, edificio de reciente construcción. Pues bien, hasta hace pocos días el alto muro con sus parterres sembrados de geranios bellísimos, tanto que alegraban el paseo y le daba un aire placentero y decorativo; hoy pasé por allí y sentí tal desconsuelo que la ira me roía por dentro, aquello da pena, casi todos los geranios han muerto por no mojarlos un poco, a pesar de tener instalado el sistema de riego por aspersión. Darle a una palanquita hubiera sido suficiente para conservar en buen estado esos cientos de geranios perdidos por abandono. Ahora bien, ¿de quién es la culpa? ¿A quién corresponde el cuidado de los mismos? ¿Al Ayuntamiento? ¿A la Comunidad del Edificio? ¿Al Cabildo? Faltaba más. ¿Les da igual?
Lo mismo que ese camino por donde circulan cientos de personas diariamente y por las noches, para acudir a la Estación provisional de las guaguas, a la Seguridad Social, Centro de la Tercera Edad, Correos y Telégrafo, Centro de la ciudad, etc., etc. A primera vista arreglaron unos metros solamente, del pavimento donde comienza el trayecto del susodicho camino y dejaron un buen trozo como para dislocarse un tobillo cualquier persona que lo transite, máxime si sufre carencias de movilidad física. Lo dejaron como mismo estaba, pudiendo haberlo adecentado, si quiera, haciéndole un gran favor a los usuarios o transeúntes que tanto lo necesitan. A esto se le llama mala uva…En fin, ¿a quiénes les exigimos cordura y civismo? No hay lo que necesitamos…