Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuentes Melián
Por el reportaje documental que me enviaron ayer, de Franco recibido clamorosamente en Bilbao el año 1950, solo he de decir que las cosas cambian en el trascurrir del tiempo.
En 1950, mi padre tenía manga y con toda mi familia fuimos y vimos entrar a Franco, desde una ventana del Cabildo, por el muelle de Santa Cruz de Tenerife; luego, en la ULL, nos situaron junto al portal del edificio principal, a escasos veinte metros, a ‘un tiro de piedra’ del Generalísimo; y al día siguiente, pasó por mi casa de La Orotava, Villa Arriba, deprisa como un celaje, eran unos veinte coches de lujo y no se sabía en qué coche iba Franco;, y no paró en la Villa, sino que vino a parar para tomar un ‘refrigerio’ en el Hotel Taoro del Puerto de la Cruz.
(Entre paréntesis: Hotel Taoro que está cerrado desde hace más de treinta años, porque el Cabildo de ¿todo? Tenerife no se quiere gastar una perra, ni mucho menos los millones de euros que se ha gastado en el Hotel Mencey). (Cierro paréntesis).
Las malas lenguas dicen que Franco, en octubre de 1950, pasó deprisa por la plaza de España de Santa Cruz y por el centro de La Orotava sin <aparar> , ¡por miedo a un atentado! Yo, la verdad, siendo un niño, no comprendía cómo y por qué iba Franco tan deprisa por todos lados. Y eso de la remota posibilidad de un atentado, puede ser un motivo justificado de sus prisas….
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