Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuentes Melián
Incendios (soflama a los políticos de Canarias)
Un amigo mío, veterano experto caminante montañero, me aclara ideas sobre los incendios en los montes. Y cómo evitarlos, poniendo los medios para prevenirlos, en una labor que debe ser constante, sin interrupción: Limpiar, desbrozar el terreno en las zonas colindantes con el monte público. Abrir cortafuegos naturales. Es imprescindible también, aunque sería muy costosa, la instalación de redes de agua contra incendios por todos nuestros montes.
Cuando ya tengo todo esto asimilado, leo un artículo impactante: ‘La batalla contra los grandes incendios’. Autor: Gabriel Leblic Iglesias, ingeniero de Montes y diplomado en Combate de Incendios Forestales NARTC (Estados Unidos). (Véase en el diario ‘EL PAÍS’, 18 agosto 2012).
Este artículo dice, en una frase determinante, lo siguiente: “Utilizar medios aéreos para extinguir el fuego es una acción totalmente inútil”.
Esta aseveración expresada por un experto se contrapone a toda la parafernalia parlanchina y peleona entre administraciones (municipal, cabildicia, autonómica, nacional de España y olé) y puede dejar en ridículo a quienes pidieron una base permanente en Canarias para una flota de helicópteros e hidroaviones contra los incendios.
Para más inri, hoy mismo recibo información verbal de un amigo, de profesión bombero, que ha ayudado a apagar estos incendios últimos en Tenerife, y me afirma y reafirma en dos puntos importantes:
1.- El agua botada desde los helicópteros no sirve para nada, si no tiene un apoyo en tierra con personal laboral bien equipado que, simultáneamente a la labor del helicóptero, colabore en apagar el fuego, muy difícil labor por terrenos tan escarpados como los nuestros.
2.- Los hidroaviones tampoco sirven para mucho, debido al terreno tan accidentado de nuestras islas.
En otro ‘desorden’ de cosas, existe la sospecha de una acción subversiva, que entra de lleno en lo delictivo. Según mi amigo el bombero, al reducir el personal contratado por los organismos públicos debido a la crisis que padecemos, posiblemente algunos de los despedidos ha adquirido material (desconozco si en los establecimientos pirotécnicos lo venden), por ejemplo, una especie de artefacto incendiario de relojería, artefacto que se programa automáticamente para que prenda con tiempo de retardo, varias horas después, por ejemplo, de madrugada, como así se comprobó en alguno de estos últimos incendios en el monte público del Norte de Tenerife. De esta delictiva manera se pretendería conseguir (es una hipótesis no comprobada) que, al aumentar de nuevo el necesario trabajo para apagar el fuego, las administraciones públicas volverían a contratar al personal despedido con anterioridad.
Como colofón de nuestras adversidades, se produce, con cierta frecuencia, una lucha soterrada o abierta, entre unas administraciones públicas y otras, con actitudes que rozan también lo delictivo, que es la falta a conciencia de colaboración y coordinación en los trabajos. Y, en fin, está siempre presente nuestro carácter canario tan pachorriento, por el cual en ocasiones hay casos de holgazanería y falta de disciplina y saber mandar y recibir órdenes, entre capataces y peones.
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