Fidela Velázquez: Es inadmisible que, para resolver un problema a otro municipio, se le endose al nuestro.
Fidela Velázquez expone que “cada vez más próximo el traslado de de las cabras del barranco de Tafuriaste, el tiempo nos ha dado la razón cuando exigimos al consejero que garantizara la legalidad de la instalación y asegurara la salubridad pública, además de garantizar que se atendería también a la cabaña ganadera local”. Según Velázquez, “la maniobra anunciada de legalizar el recinto, aparte de tardía, refleja un elevado grado de improvisación y el oscurantismo del gobierno local, al que más le valdría escuchar a los vecinos de Las Rosas que sacarse fotos con el consejero al que, al parecer, le facilitan las cosas sin explicar si se han cumplido los requisitos que, desde el Ayuntamiento, le pusimos el pasado mes de diciembre“. “Los socialistas”, reitera Velázquez, “exigimos que los vecinos sean escuchados en este asunto de manera urgente y prioritaria. Ya están tardando en hacer una consulta popular sobre este traslado interesado de un problema de otro municipio a Las Rosas”. Velázquez explica que “las condiciones mínimas que dicho traslado debía tener pasaban por ajustar el número de cabras a las condiciones del recinto, el nº de Registro de la explotación, y, sobre todo, el informe del resultado de los análisis de negatividad de Fiebre Q, informe que se pedía que procediera de un técnico competente de salud pública y de sanidad animal, dado que las cabras en cuestión fueron sometidas a cuarentena, lo que motivó su encierro en corrales en el Barranco de Tafuriaste”. “También se solicitaba la garantía de ordeño higiénico y la elaboración de quesos con garantías, en una granja cuyo estado actual es deplorable, fruto del abandono al que ha sido sometido por la primera corporación insular, por lo que precisa de una rehabilitación previa; así como el acondicionamiento de las mismas para albergar un ganado que no soporta bien las bajas temperaturas de la zona y la orientación de las dependencias donde las cabras van a ser ubicadas”. Pero, sobre todo, la dirigente socialista exigió, en su momento, al Cabildo “dar respuesta a los ganaderos locales, cuya candidatura debía ser preferente para la ubicación de su ganado”. Nada de esto se ha producido, y llama la atención que el problema que aborda el Cabildo sea exclusivamente el de la legalización de las instalaciones “quedando bajo un oscuro manto de sospecha las garantías de salubridad pública para la zona, así como la respuesta a los ganaderos locales, en una postura que raya en el desprecio a los vecinos, que sostenemos que tienen mucho que decir”, no sólo en cuanto a su ubicación, sino al hecho de que “no se sabe el tipo de manejo del ganado que efectuará el cabrero, es decir, s las cabras permanecerán permanentemente encerradas en una de las naves de la granja o si se efectuará pastoreo en la zona, en caso de lo cual el Cabildo Insular de Tenerife debe vallar el perímetro de la finca de su propiedad (45.000 metros cuadrados aprox.) ya que el pastoreo de dichas cabras podría afectar a vecinos y a agricultores del barrio de Las Rosas”. Velázquez concluye diciendo que “alarma que sin producirse respuestas, haya tanta prisa, y más curioso el que las prisas responden a la necesidad de resolver un problema de una zona residencial de La Orotava, cerca de la cual, “casualmente”, reside el alcalde ramblero, al que le exigimos que defienda para Las Rosas lo que defiende para sí mismo”