Marcos A. González Mesa
Concejal y Secretario General de los y las Socialistas Portuenses
Ya han pasado dos años de la toma de posesión del actual grupo de gobierno. Una nueva coalición entre los nacionalistas y los populares, que salvo un breve haz de luz de mandato socialista, ya han estado al frente del Ayuntamiento más de una década. Durante este periodo, CC-PP han convertido a la que debería ser la administración más cercana a la ciudadanía en la corporación más excluyente, menos participativa y más pasiva de los últimos tiempos.
La falta de innovación, la escasa capacidad creativa para dinamizar la ciudad y generar alternativas a las ofertas de otras ciudades, es lo que estamos sufriendo estos últimos años. Esas eran las señas de identidad que siempre han caracterizado a Puerto de la Cruz y a sus vecinos y vecinas como un municipio pionero y vanguardista, esencias que se están perdiendo. Nos roban protagonismo ciudades que jamás han generado actividad alguna y nosotros olvidamos nuestro potencial y nuestra historia regalando iniciativas. Lo peor, lo que jamás antes había realizado nuestra ciudad y lo que si estamos haciendo ahora, es copiar acciones de otras localidades cuando siempre hemos sido grandes creadores y referentes para el resto.
Cada día es más evidente que el grupo de gobierno no tiene proyecto para la ciudad (o que él que tienen no quieren hacerlo público). Lo que si se observa, es que el único motivo aparente para gobernar y mantenerse en el poder es que la unión de los dos partidos sólo responde al interés personal. Esto quedó claro con el reparto de las áreas municipales, que son gestionadas como parcelas independientes, y que se parece más al reparto de una herencia que a una organización eficaz para el beneficio de los portuenses. NO existe un proyecto común pues no hubo ni hay un pacto escrito de gobierno que marque directrices y por eso, a veces, la gestión de nacionalistas y populares recuerda a un barco a la deriva que hay que salvar y la improvisación, que a diario es protagonista en el consistorio, es el fruto de la desidia de los que piensan más en ellos mismos que en el interés público.
La primera ciudad turística de Canarias ahora mismo no es capaz de emprender acciones concretas, de reforzar la marca Puerto de la Cruz que tanto nos costó consolidar, sino que las iniciativas propuestas desde el Ayuntamiento van a remolque de otras instituciones por lo que nos hemos convertido en un destino que depende de ideas, proyectos y aportaciones externas.
Todas nuestras esperanzas están volcadas en las grandes obras pero no tenemos en cuenta que el Puerto de la Cruz necesita dinamizarse ya. Si seguimos esperando, cuando nos demos cuenta tendremos maravillosos edificios e infraestructuras pero habremos perdido todo interés turístico e idiosincrasia, que tan difíciles son de recuperar.
Durante estos dos últimos años, el Grupo Municipal Socialista ha aportado numerosas alternativas al modo de gestión de CC-PP. Desde la oposición hemos reclamado los proyectos puestos en marcha en la anterior etapa socialista pero, como siempre, el grupo de gobierno ha mostrado una falta total de interés y de motivación por apoyar estas iniciativas no defendiendo el interés general. La falta de compromiso y la negativa al reconocimiento de un trabajo creado por el PSOE portuense concluye en que se sigan perdiendo las subvenciones y el apoyo de otras administraciones que si se habían implicado en el desarrollo de la ciudad, como por ejemplo la dejadez mostrada con el proyecto ‘Horizonte 2020’ y la apertura de inmuebles como la nueva Biblioteca Municipal.
Podemos afirmar tras este periodo transcurrido que es el gobierno que más ha dado la espalda a la ciudadanía. Por nuestra parte, han sido innumerables las propuestas del grupo municipal para reactivar los órganos de participación como instrumentos que permitan a los agentes sociales sentirse protagonistas de la acción institucional. Pero todas ellas han sido incomprensiblemente rechazadas por CC-PP o, las aprobadas, se han dilatado tanto en el tiempo que su puesta en funcionamiento ha generado más un desanimo que un aliciente. Esta desafección de los responsables municipales, que lejos de gobernar con las iniciativas y demandas del pueblo, hacen que parezca que sólo quieren tener en cuenta la voz de la ciudadanía cada cuatro años, mientras, el tejido asociativo de nuestra ciudad desaparece.
Ahora, en estos momentos de difícil situación económica, el Ayuntamiento debería estar más cercano al ciudadano y no relegándolo a un mero voto. Esta cercanía se podría visibilizar en distintas propuestas como las que ha promovido el Grupo Municipal Socialista, que hace algunos meses presentó una moción para crear oficinas descentralizadas en cada uno de nuestros barrios, con el objetivo de que nuestros vecinos fueran atendidos de manera más cercana y directa. Estos servicios facilitarían la gestión administrativa y serían una muestra del interés del gobierno por conocer los problemas de los portuenses. También tendría una clara intención de generar una red de información para garantizar, entre otras ventajas, la igualdad de oportunidades. Pero una vez más, y por muy constructivo que sea nuestro Grupo Municipal con estas alternativas participativas, se sigue palpando la preferencia retrograda y la comodidad de gobernar sin salir de los despachos. Éste es el mayor error de la gestión de CC-PP en el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz.
Se acaba el presente curso y se incumple también el compromiso de reactivar el Consejo Escolar Municipal tan necesario ahora para escuchar las demandas de este sector. En el municipio, ahora mismo, hay centros educativos que actualmente se sienten discriminados pues no obtienen el mismo trato. Han desaparecido totalmente las ayudas para la compra de los libros escolares, las becas de transporte de nuestros jóvenes universitarios tampoco existen y encaminamos, desgraciadamente, la actividad de nuestra Universidad Popular a una rentabilidad económica y no social.
Utilizando un símil educativo, puesto que pronto finalizará el curso escolar, la calificación para estos dos años es que la ciudad “no progresa adecuadamente” y que sus dirigentes “necesitan mejorar”.