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Periódico digital del Norte de Tenerife

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OTRA HISTORIA Y OTRA

Dania Ferro‏

 

180_180.JPGPagó la tarjeta que acababa de escoger, se puso sus lentes oscuros para que nadie se percatara de sus lágrimas, y se marchó con la mirada puesta en el suelo…

 

Le sudaban las manos cada vez que intentaba escribir palabras en la postal que al final, nunca se atrevía a enviar, y terminaba guardando en una maleta negra, inmensa, que reposaba como reliquia sagrada, quieta e intangible, en un rincón de su cuarto. Después de releerlas mucho, siempre llegaba a la conclusión de que le faltaban detalles, anécdotas, sentimientos y dolores… Le causaba cierta tristeza no ser capaz de escribir todo lo que guardaba su corazón, todo lo que había sentido en cada día vivido de su existencia…

 

Betty se preguntaba al estar ahora a solas en su cuarto si conseguiría, por fin hoy —a sus 50 años— expresar lo que imperecederamente había querido decir…

 

Se quitó los lentes, colocó su bolso encima de la cama, abrió la maleta negra, comenzó a sacar todas las tarjetas de felicitaciones que había comprado cada año por el Día de los Padres, desde que tenía 8 años de edad; se sentó en la alfombra y comenzó a leerlas por primera vez, una por una… Eran cuarenta y tres en total.

 

Postal número 1: ¡Felicidades papá en tu día! Cumplí 8 años y ya sé leer y escribir. Estoy enamorada de un chico de la capital. Me quiero casar con él cuando sea grande con un vestido blanco y quiero que tú me lleves del brazo. Tengo ganas de verte. ¡Te quiero mucho!

 

Postal número 2: Papi ¡Felicidades! Mi mamá me dijo que el año que viene si vendrás para mi cumpleaños. Cuando te den vacaciones quiero que me lleves a la playa y me enseñes a nadar. Besos, te quiero.

 

Postal número 3: ¡Felicidades papito mío! Me quedé con deseos de verte en mi cumpleaños, pero no viniste, igual nunca me los celebran… pero no te preocupes que no quiero fiestas como las de los otros niños, yo sólo quiero verte llegar y que me abras los brazos y preguntes, dónde está la niña de papi. Un beso, te quiero mucho.

 

Postal número 4: ¡Felicidades papi en este día tan especial. Te cuento que soy la principal de una banda de música que hay en la escuela, también me han elegido como la jefa del colectivo y he ganado varios concursos de Literatura. Dice mami que me parezco al abuelo Augusto. Siempre saco buenas notas por si un día vienes a la escuela y preguntas cómo me va… Te quiero mucho, un abrazo.

 

Postal número 5: ¡Felicidades papi en este día! Ya estoy aprendiendo a nadar, el papá de mi amiga Dayaris me está enseñando. Él quiere mucho a su hija, a veces quisiera que tú también me quisieras a mí así. Yo sí te quiero, eres mi papá. Besos.

Postal número 6: ¡Felicidades papi! Ya cumplí 13 años y quiero contarte algunas cosas aunque sienta un poco de vergüenza. Lo primero es que ya soy señorita, lo segundo es que me internaron en una escuela. Aquí soy de las más feas del grupo, la más pequeña de estatura, la que menos cuerpo tiene. Soy la amiga de todos y la novia de ninguno. Soy la incomprendida, la diferente, la solitaria, la que le gusta leer libros raros, la que no tiene amigas… El otro día le escuché decir a alguien que quizás tenía la autoestima baja. Papi, ¿qué cosa es eso de la autoestima? Te quiero mucho, ¿tú me quieres?

 

Postal número 7: ¡Felicidades papi en este día tan especial! Ya falta poco para mis quince años. Mi abuela me dijo que mis fotos serán las más lindas de toda Cuba porque tengo un papá que es fotógrafo profesional. Yo creo que me parezco mucho a ti porque ¡me encanta hacer fotos! Espero verte pronto, te quiero infinitamente.

Postal número 8: ¡Felicidades papi por este día tan especial! Ya pasaron mis quince, parece que ¡otra vez se te olvidó mi cumpleaños! Yo no quería que nadie que no fueras tú me hiciera las fotos y por eso no tuve ninguna… Me siento muy triste pero todavía te quiero.

 

Postal número 9: ¡Felicidades papi en este día tan especial! Mami se fue del país, quizás pronto nos vayamos el resto de la familia también. No quiero irme sin despedirme de ti.

 

Postal número 10: ¡Felicidades papi en este día tan especial! Quiero que sepas que hice pruebas para la Escuela Nacional de Arte y quedé entre los 10 finalistas, pero sólo llegaron cinco becas para la provincia de Pinar del Río y luego cuando hicieron el siguiente corte, no quedé entre los últimos cinco seleccionados. Todos mis amigos fueron con sus padres, menos yo. Un abrazo.

 

Postal número 11: ¡Felicidades papi en este día tan especial! Aunque haya cumplido ya 18 años todavía te espero siempre en el portal por si un día de estos me sorprendes con tu visita. Me debes muchos besos y abrazos y espero que muy pronto me los regales todos. Hoy te regalo yo a ti todo mi amor.

 

Postal número 12: ¡Felicidades papi en este día tan especial! Estoy viviendo en el estado de la Florida en una ciudad que se llama Fort Myers. Trabajo repartiendo periódicos, aunque en realidad lo que quisiera fuera escribir para el periódico…Me compré un auto usado. Me hubiera gustado que tú me hubieras enseñado a conducirlo… Te quiero mucho papá.

 

Postal número 13: ¡Felicidades papi en este día tan especial! Estoy estudiando inglés, quiero graduarme con honores y viajar pronto a Cuba para poder verte. Ya he ido conociendo nuevos amigos y salgo con ellos a veces a bailar. Casi todos beben alcohol, fuman cigarros o hacen algún tipo de drogas. Yo nunca he probado nada de eso, porque creo que a ti no te gustaría que yo anduviera haciendo esas cosas. Cuando me quedo a dormir a casa de mi amiga Patricia, su padre la espera siempre de madrugada sentado en la sala, con los ojos llorosos, se le ve muy preocupado, nervioso y le reclama con dolor: ‘Hijita mira como llegas borracha y casi sin ropa, ese no es el ejemplo que yo te he dado. No me des más dolores de cabeza’. No hago esas cosas, deseo que siempre te sientas orgulloso de mí. Te quiero mucho papi.

Postal número 14: ¡Felicidades papi por el Día de los Padres! Ya soy mayor de edad, tengo 21 años y ya tengo novio. Me gustaría que lo conocieras y me dijeras qué piensas de él, que me dieras tu bendición. Te quiero de la tierra al cielo.

 

Postal número 15: ¡Felicidades papi por el Día de los Padres! Me voy a casar con mi novio en Octubre, ¡ojala que pudieras estar ese día conmigo! Te mando una lluvia de besos, te quiero infinitamente.

 

Postal número 16: ¡Felicidades papi por el Día de los Padres! Ya mi esposo y yo tenemos una casa, el día que la compramos hicimos una gran fiesta para celebrar. Me hubiera gustado mucho tenerte cerca ese día. Te quiero infinitamente.

 

Postal número 17: ¡Felicidades papi por el Día de los Padres! El libro que publiqué ha sido un éxito. He estado en algunos programas importantes y conocidos de televisión promocionándolo, ya tengo manager y pronto estaré presentándolo en la Feria del Libro en Miami y en varios países de Latinoamérica y Europa. Hago fotografía profesional como tú, y combino mi pasión con un pequeño negocio donde hago fotos de bodas, quinces o eventos importantes. Las fotos llevan mi firma: ‘Betty de la Cruz’, y eso me hace sentir muy bien.

 

Postal número 18: ¡Felicidades papi por el Día de los Padres! Vas a ser abuelo, estoy esperando un hijo varón, lo llamaré Eduardo, como tú. Tengo la foto que nos tomamos cuando fui de vacaciones a Cuba pegada en la pared de mi cuarto y cada vez que me voy a dormir te doy un beso de buenas noches y te digo cuanto te quiero. Es la primera y la única foto que tenemos juntos y la cuido como un tesoro. ¡Te quiero tanto papá!

 

Postal número 19: ¡Felicidades papi por el Día de los Padres! Ya nació Eduardo, es rubio como tú y tienes tus mismos ojos. Deseé mucho compartir este momento contigo, que estuvieras ese día en el hospital cuando tu nieto nació. Me hizo mucha falta tu abrazo, un beso en la frente…

 

Ahí se detuvo. No quería seguir leyendo las 22 postales que le faltaban. Las que seguían estaban llenas de muertes de familiares, de acontecimientos, vivencias, y momentos importantes en los cuales su padre nunca había estado presente. Y ya no quería seguir recordando más, ni preguntándose los porqués.

 

Se estaba secando las lágrimas cuando entró su hijo de 23 años, en el cuarto, que se había quedado la noche anterior a casa de su novia y le dijo:

 

— ¡Mamá! ¿Otra vez aquí llorando con las tarjetas de siempre? Mira, te propongo que hagamos algo. Su hijo se acercó cariñosamente y le susurró algo al oído, ella sonrió.

 

Al siguiente día fueron al correo y enviaron en una caja todas las postales que por años había conservado, junto con la foto que tenía en su cuarto. El siguiente año el día de los padres Betty recibió por primera vez en su vida una carta de su papá en la que le decía que lo perdonara por todo lo que se había perdido, que estaba orgulloso de ella y que la amaba mucho…

Ella se sintió muy triste, porque no había comprado una postal para él y tampoco ese día había recordado que era el Día de los Padres…

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