Susana M. Nino
Quítame este lazo del cuello, que me apreta, ahoga y apaga poco a poco mi fuego.
Mis ojos se cierran, mi voz lánguida se apaga, mi corazón ya no palpita tan duro como al comienzo.
Mis manos extendidas, queriendo tocar el cielo, poco a poco mis ojos van quedando sin luz, brillo o sueños.
Quítame esta venda que confunde y no me deja ver lo cierto, pequeña luz, gigantes sueños los que aparecen de mis recuerdos.
Entrégame de nuevo el deseo inmenso de vivir la vida, sin rabia o recelo. Pequeña e insignificante soy ante la majestuosa vida y la increíble muerte