Celestino González Herreros
Hoy si me siento contento
cuando me asomo a la ventana
y veo alegre la mañana
desde este obligado aposento.
El aire nos llena la estancia
del aroma de la campiña
con el grato olor de la viña
y trae del monte su fragancia.
Las viejas huertas reverdecen
bajo el nítido azul del cielo;
con el pensamiento ahora vuelo
y mis ansias de vivir renacen.
¡Todo parece tan distinto!
Es que llegó la Primavera,
trayéndonos su luz lisonjera
hasta el sombrío recinto.