Periódico digital del Norte de Tenerife
Cayetano Silva, portavoz adjunto de los socialistas rambleros y encargado del área de Patrimonio Histórico, ante la inauguración de la sede del CICOP en San Juan de la Rambla argumenta que “esta es una noticia esperanzadora para el pueblo ramblero y para su Patrimonio; los socialistas apostamos firme y fuertemente por esta Institución, porque entendemos que su prestigio y su larga trayectoria en el trabajo en defensa y puesta en valor del Patrimonio podía ayudarnos a sacar a San Juan de la Rambla del ostracismo y abandono en que lo encontramos”, y añade: “por eso nos empeñamos en que se entendiera el valor intrínseco de nuestro Patrimonio, para así optar, entre muchos otros municipios interesados, a que el CICOP se instalara en nuestro municipio”. “Entre otras cosas, lo primero que debíamos ofrecer es una sede digna, de la que carecíamos; para ello rehabilitamos una parte del edificio del Ayuntamiento en el casco, sustituyendo ventanas absolutamente deterioradas por la carcoma y la falta de mantenimiento, reponiendo servicios sanitarios obstruidos y rotos, reponiendo y limpiando solados y paredes y rehabilitando mobiliario gravemente deteriorado por el mal uso y las roturas intencionadas: Una vez preparada una sede digna se procedió a dotarla del resto de mobiliario y a la firma del convenio con la Institución. Eso es lo que se inauguró el pasado viernes, de lo que nos congratulamos, porque constituye el fruto de nuestro esfuerzo”, afirma el edil socialista, que añade: “Pero además, queremos recordarle con contundencia a los actuales administradores de esta herencia que éste es sólo el punto de salida de un trabajo que será arduo a partir de ahora, y que estaremos vigilantes de que no malogren la herencia recibida; ya dejaron perder por inacción en el primer semestre el curso de Guías Patrimoniales y ahora tienen otro reto, que esperemos que cuiden, el Simposium de Ciudades Históricas, cuya organización local leva meses de retraso”. El edil socialista termina diciendo que “las inauguraciones, los brindis y las fotos no sustituyen el trabajo serio y esforzado que se precisa para que el Patrimonio ramblero, descuidado lamentablemente en el pasado, ocupe el lugar que siempre debió tener”.