Periódico digital del Norte de Tenerife
José Peraza y E. Domínguez
Diciembre nos trae la Buena Nueva. Son tiempos de Navidad y de convivencia cristiana, son tiempos de felicitaciones y de buenos deseos. Son tiempos de familia. Son tiempos de solidaridad.
La Navidad abarca muchos y buenos sentidos y deseos, lo triste es que después de que estos días se vayan, volvamos a caer en lo cotidiano. Nos olvidamos hasta la próxima ocasión, de estas fiestas y del hondo significado que ellas representan.
El hombre, acostumbrado a posesiones injustas, quiere abarcarlo todo o casi todo y poco o nada le importa el significado de la Navidad o la Buena Nueva. El egoísmo lo invade todo, hasta los símbolos cristianos son alterados sin el más mínimo respeto, y es que el hombre no sabe cuales son sus derechos y obligaciones como cristiano, porque todo aquel que recibe las aguas bautismales, se considera hijo de Dios.
No todos entienden la Buena Nueva, ni La navidad, ni el compromiso que nos debe de unir como hijos de Dios. El hombre se ha posesionado injustamente de lo que no le pertenece, porque supuestamente desconoce el sentido que a la vida se le puede dar.
Pensemos que mas allá de lo que palpamos en la calle, hay un Ser Supremo con luz propia. Que premia y castiga. Que tiene poder infinito sobre el hombre y sobre todo lo creado.
La Navidad abarca lo que el hombre debe de sentir y no siente porque le falta la verdadera fe que sólo Dios le puede proporcionar si sigue sus pasos.
Bienvenida sea La Navidad, y la Buena Nueva para quienes confían en la misericordia del Hijo de Dios nacido en Belén.
FELIZ NANIDAD para quienes nos lean desde este medio digital en cualquier punto de la tierra.