Periódico digital del Norte de Tenerife
El viejo, tras los cristales de su ventana
viendo caer la lluvia, vive sus pensamientos.
Su mente como si volara, se va por momentos
como potro desbocado por la sabana.
Se va lejos, buscando aquel largo camino
de recuerdos sembrados sus sinuosos márgenes,
rescatando aquellas amorosas imágenes
del viejo amor truncado por el cruel destino.
Volvió a soñar el loco enamorado,
viendo caer la lluvia; y al volver a recordarla,
su mente cansada salió a buscarla
y enternecido le esperaba ilusionado
tras los opacos cristales de su ventana,
cuando llueve como hoy y siente el frío de la tarde,
aunque sienta el calor del seco leño que arde...
O le acaricie la brisa cada mañana.
Al cesar la lluvia su sueño desvanece
y el viejo se refugia en el callado aposento,
y en tal silencio le abate su descontento,
sin embargo , el viejo espera hasta que amanece.
Imaginando su bella imagen proyectada
en las blancas paredes de la lúgubre estancia,
hasta que vuelva envuelta en mágica fragancia
acercando sus sienes a su humilde almohad