Periódico digital del Norte de Tenerife
Evaristo Fuentes Melián
Una obra maestra ‘made in USA’ es Espartaco (Kubrick, 1960). Vista de nuevo esta película -- aunque en pantalla pequeña TV -- medio siglo después, ya uno, con el alma encallecida en mil batallas, asimila, a veces atragantado, este prodigioso péplum del cine de todos los tiempos. Ahora hay que masticarlo despacio, de muy distinta manera, y así se entiende mucho mejor que cuando uno era un adolescente casi imberbe, inquieto y feliz. El elenco del filme es de lo mejor que en Hollywood había en aquellos tiempos: Jean Simmons, Tony Curtis, Peter Ustinov, Charles Laughton, Lawrence Olivier…, encabezados por Kirk Douglas.
Hay varias frases lapidarias en esta historia novelada. Escojo una de ellas: cuando Charles Laughton, un mandatario derrotado venido a menos, dialoga con Peter Ustinov, un corrupto lascivo y flatulento tratante en la compra de esclavos, capaz de venderse al mismo diablo por unos sestercios (moneda en curso ). Y le dice:
“En Roma la dignidad acorta la vida más que una enfermedad”
Dando un gran salto en el tiempo hagamos una reflexión por paralelismo: llevamos, aquí y ahora, algunos años de corrupción desmedida. ¿Llegaremos a tales extremos en que será difícil vivir con honradez?
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