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8 junio 2013 6 08 /06 /junio /2013 12:22

Por Alfredo Pong
 cats00002.jpgAlfredo Pong. además de ser un excelente caricaturista, tiene un gusto especial por la comida china y a cocinero no hay quién le gane. ¿Su secreto? Por sus venas corre sangre de ese gigante asiático que él aprendió a conocer en el seno familiar. Con este trabajo vamos a iniciar una serie donde Pong relata hechos interesantes que vivió en carne propia y que tiene que ver con costumbres, historias, comidas, en fin, vamos a viajar junto a su memoria por La Habana y ese mundo chino impenetrable para muchos y atractivo para la gran mayoría de los cubanos.
 LA PREPARACIÓN
 Todo tenía un significado nuevo, el simple hecho que me llevasen a hacer las compras para La Nochebuena, me excitaba mucho pues sabía que iríamos al Mercado Único de Cuatro  Caminos, lo que llamaban: La Plaza de Cuatro Caminos, donde había un bullicio y una animación especial en esos días, el madrugón ( 4 de la mañana )  era la parte que no me gustaba, pero no había más remedio, llegar después de las 6 de la mañana significaba tener que comprar algunos productos de menor calidad, ya que los encargados de comprar los abastos del día para restaurantes y demás lugares de comida llegaban bien temprano para obtener mejores precios y mayor calidad, y se corría el riesgo de no encontrar algunos productos de mayor demanda por la fecha.
 Bajamos de la guagua, y el olor fue lo primero que nos recibió, era la mezcla de mariscos, frutas, y entre aroma y aroma un tufo ácido a fermento orgánico, que siempre me recordaba el olor a sacos de papas mojados. Rápidamente fuimos a buscar los mariscos, que llegaban de Batabanó, aunque de otras partes también, preferíamos, los del surgidero por ser más frescos y confiables, las cestas de fibra vegetal con hielo sobre las que reposaban aleteando las langostas vivas, los camarones rojos, los cangrejos moros o de la tierra, amarrados en ristras, las jaibas verdes y azules, las rabirrubias y parguitos, con sus ojos brillantes y rojísimas agallas, símbolo de frescor, siempre comprábamos camarones pequeños, más baratos para hacer la pasta de las maripositas, también los grandes para los rebozados, alguna langosta, y sin faltar varias rabirrubias que no podían faltar bien fritas para el almuerzo del día, luego íbamos a los vegetales.
  Acelgas, lechugas, zanahorias y rabanitos, los tomates rojos y algunos verdes, el cebollino, el cilantro, los nabos, por último las aves, esa es la parte que no me gustaba, el olor tan fuerte de los pollos vivos y el denso rastro del aroma de la sangre fresca me producían un asco que no podía evitar, pero esperaba que la compra no demorara ya que no era necesario esperar por el sacrificio del ave y su posterior desplumaje con aquella máquina enorme, que giraba en ese tambor lleno de aspas con forma de muelles, que por un proceso eléctrico que no entendía bien, le arrancaba todas las plumas al pollo mientras el pollero le sujetaba por la cabeza, compramos varias libras de alas de pollo para finalizar la compra del día, las frutas y vegetales chinos se conseguían con los abastecedores del negocio de la familia.
 
A media mañana, íbamos a desayunar, dejábamos la compra con un señor que las llevaba directamente a la casa en su motocicleta de 3 ruedas, siempre me gustaba desayunar chino, y  la Segunda Estrella de Oro, justo en la diagonal del Mercado Único era el sitio ideal.
 Una sopa espesa de arroz glutinoso, una crema blanca de un olor indescriptible, apetitoso, acompañado de trozos de Tou-Fu frito, rollitos rellenos y dim-sum al vapor completaban el mini-banquete.
 En la casa las mujeres ya habían encargado en el barrio chino, en la calle San Nicolás, el pato asado, el puerco a lo cantones, todo confeccionado con los mejores ingredientes, mi abuelo acostumbraba regalarle al carnicero chino, unas botellas de vino de Fukiang, amarillo ideal para cocinar y aromatizar los asados, al ir a recoger los encargos siempre me regalaba una buena porción de Cha- Siu ( puerco ahumado a lo cantonés ) en una envoltorio de papel encerado, cuyo contenido me devoraba en pocos minutos, con ese sabor tan peculiar a ahumado, con un leve toque de anís y miel, cuyas lascas van de un rojo laqueado a un blanco tierno, en un bocado que casi se deshace en la boca.
 La comida principal siempre era confeccionada por los hombres, casi todos cocineros de restaurantes en los que la familia tenía algún vinculo, de sociedad o inversiones, como
 El Nanking, y  El Pacifico, restaurante ubicado en el mismo edificio donde vivía parte de mi familia, y donde me pasaba buena parte del tiempo libre extra-escolar, también estaban el Mandarín y el Polinesio, cuyo capitán era el esposo de mi madrina otro experto cocinero y mi mentor culinario.
 EL BANQUETE
 Van llegando los invitados, traen cada uno algo para mejorar el banquete.
 Rafael Eng con su impecable guayabera blanca de hilo criolla que destaca sobre su piel tersa y lampiña, hablando su español casi indescifrable, y sus grandes ojos que nunca se olvidan, bondadoso y gentil, es un fiel y celoso amigo de la familia, es el cocinero del restaurante Nanking, a un costado transversal al Parque Central, trae consigo una fuente de maripositas rellenas de pasta de camarones con puerco y retoño de bambú , sobre la mesa ya van pareciendo una extraña mezcla de manjares criollos y chinos.
 Una amalgama de colores y olores irresistibles llenan los sentidos; en el centro el puerco asado y ahumado a lo chino, con su pellejo crujiente y cortado todo en dados perfectos sin deformar al animal, que luce feliz con una manzana asada en la boca. A su lado no puede faltar el pato asado cantones, despidiendo un aroma anisado, tal parece que le han dado barniz a la piel tostada, por el brillo y lo apetitosa que luce, en una esquina de la gran mesa una fuente de vegetales chinos, hacen un arcoíris humeante, nabos, acelgas, pak-choy, bok-choy, cailan y cundiamor se unen a zanahorias, rábanos, hongos de varios tipos cortados en tiras finas, y el inconfundible agar-agar, o algas negras que son tan olorosas y delicadas, y todo cubierto con una escarcha de cebollinos y jengibre, otra fuente contiene alas de pollo cristalizadas con miel y salsa de ostiones, que no rivalizan con los camarones rebozados , grandes y que comparten su espacio con la croquetas hechas de carne de falda de res, con bechamel crujiente en su fina capa exterior pero pura crema en su contenido, con su sabor tan español, a su lado destaca el caldero con el mejor fríjol negro del mundo, cuajado, dormido, y humeante, a lo chino-cubano, que espera ansioso a su mejor compañero, ese arroz blanco, terso y sabroso, bañado en manteca de puerco, que lo hace perlado; los tostones y el plátano maduro frito bien amelcochados, esperan por el baño de último momento de una salsa hecha con la sustancia que queda en la paila donde se hizo el puerco y otros aderezos que culminan su sabrosura con una buena cantidad de cilantro chino finamente cortado, todo esto para mojar el pan que no falta o las frituras de bacalao de la abuela, y en una esquina esperando la ensalada criolla por si alguno le entra la nostalgia a última hora, las maripositas ya han sido fritas y son la señal para que todos se sienten a la mesa, alguien menciona la yuca con mojo, pero nadie le hace caso pues ya la mesa esta a tope, no hay espacio, ni para el arroz frito ni el Chop- Suey porque no son platos chinos tradicionales:
- Son comida para clientes- dice Rafael y todos asienten con la cabeza.
 A su alrededor estamos los cubanos, yo y mis primos, los tíos de China y España, mi madrina que es la perfecta mezcla de todos, se habla español, cantonés y hasta se hacen chistes sobre los gallegos, mientras mi abuela se pone seria y dice algo bajito en su perfecta mezcla de gallego y catalán, de brindis buen vino español, y vino de arroz chino, que en realidad es aguardiente, de color amarillo, fuerte, y que yo vigilo con mucho interés porque me encanta coleccionar esas botellas redondas, barrigonas, chatas,  de una porcelana negra mate por fuera y blanca brillosa por dentro. Para los niños maltas o refrescos: Materva, Salutaris (que abuela nos hace tomar con sal para la indigestión), Coca-Cola y su rival la Pepsi, aunque otros prefieren el Ironbeer o la Jupiña o el Cawy en su logo azul, a mi el Orange-Crush o el Green Spot, el abuelo su cerveza negra Cabeza de Perro y los tíos jóvenes cervezas Hatuey o Polar, aunque no olvidamos La Tropical porque nos invita a sus verbenas todos los años en el día del Detallista.
Los potres son el aporte criollo: los turrones españoles, las frutas confitadas y el buñuelo con su mágica almíbar y los gajos de naranja dulces. Con la comida además hay té de jazmín para los tradicionales y de seguro café criollo al final.
 Todos felices alzan vasos y copas, se escucha una mezcla de Feliz Navidad con – Kun-Ji-Fa- Choey-, y todos comienzan el gran festín, donde contemplo sin saberlo, que esta será la última vez que estaremos juntos todos alrededor de una mesa, y que es la imagen de una buena parte de la sociedad habanera en aquel 24 de diciembre del 1958, afuera resuenan petardos o voladores, nadie se asoma a averiguar, todos esperan un final, mientras la familia feliz disfruta La Nochebuena Chino – Cubana en una escena que nunca más se repetirá.
 Edición: El Lagarto Verde. Agradecemos a nuestro amigo Alfredo Pong la gentileza de facilitarnos estos materiales.

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Published by JOSÉ PERAZA - en INTERNACIONAL
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      PERAZA

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

José Peraza Hernández,

Investigador y escritor.

    

José Peraza Hernández nació en Los Realejos (Tenerife) en 1953, villa donde transcurrió su infancia. Se formó en un centro educativo de su pueblo, a pesar de que los tiempos nunca le fueron favorables.  

Intentó realizar su sueño: escribir. Recuerda el nombre de su centro de enseñanza con mucho cariño, "Colegio San Sebastián", junto a la plaza que lleva el mismo nombre. De esa época podría citar a los siguientes profesores: Don Domingo Luis Estrada, Don Esteban, Don Manuel Espinosa García, Don Mario Hernández Siverio, Don Máximo Padrón Morales (San Juan de La Rambla), Don Francisco Hernández y Hernández (conocido por Inocente) Don José Javier López Garisoain (conocido por Pepe), y un largo etcétera. Se considera amante de la historia, del pueblo y de las cosas en general.  

En 1975 se afincó en el lugar llamado Casa Azul, del barrio de La Vera, situado en el Puerto de la Cruz, aquí lleva media vida y se arraiga. Al transcurrir de los años, en 1988, decidió trasladarse de domicilio y es ahí donde permanece viviendo en la actualidad, Urbanización Casa Azul, calle Tabaiba 5, en el mismo barrio de La Vera, pero esta vez, en el término municipal de la Villa de La Orotava.  

En 1997 es miembro fundador de la Asociación de Vecinos "La Candelaria del Norte". Inicialmente actúa como colaborador; en 1999 realiza la labor de secretario hasta el año 2003. Posteriormente es nombrado presidente de la misma, cargo que lleva hasta los días de hoy. También es miembro y fundador, donde ejerce y realiza la función de Secretario de la Federación Portuense de Asociaciones de Vecinos desde comienzos en 2005, así como miembro del Centro de Desarrollo "Plan Integral del Barrio de La Vera", del Puerto de la Cruz.  

Por último realiza la función de secretario y otras labores en la Asociación Tinerfeña Peña "Mencey del Valle" del Club Deportivo Tenerife.  

Fue colaborador del Periódico "EL DÍA", en la columna de los sábados, sobre la Heráldica, con el fin de que cada persona conozca su historia y su escudo; de igual forma ha escrito artículos en dicho rotativo, secciones Balcón del Norte, Buzón Tinerfeño, LA PRENSA DE EL DIA, y otros, además del también matutino "Diario de Avisos", La Opinión, además colaboró en la Revista "Realejeros". Ha colaborado con algunas cadenas de radio sobre temas relacionados con el barrio.  

Otra de sus aficiones es ojear los archivos, libros, fotografías y la Heráldica. También colabora como Presentador de la Televisión "Mega TV- Canal 64" en varios temas como entrevistas, noticias y reportajes. Desde 2006 tiene su propio Periódico Digital que lleva por nombre "LA VERA PASO A PASO, DIARIO DEL VALLE" donde aprovecha para darle la bienvenida. A este diario de información, notas donde se hace constar aquellas informaciones, curiosidades y relatos sobre este populoso barrio enclavado en el corazón del Valle de La Orotava. Por estas páginas discurrirán el ayer y el hoy de La Vera. Sin duda, es todo un reto mantener una bitácora como ésta en la que siempre despierte el interés de los lectores en la red, por ello me permito contar con su apoyo y les invito a colaborar. Me cabe el honor de haber nacido en Los Realejos, hincar mis raíces en el Puerto de la Cruz y establecerme en el corazón del Valle. Con estas premisas presento en sociedad esta modesta contribución a difundir los valores de la  sociedad tinerfeña y realejera en particular.  

Aparte quiero agradecer enormemente a todos y a todas y cada uno/a de los colaboradores, así como a todos los Gabinetes de Prensa de cada Ayuntamiento de Taoro a Teno. Como a varios colaboradores /as, de diferentes Países. A todos mil gracias de todo corazón.  

Escribió su primer libro, bajo el título "Memorias del Pasado y Presente, Capillas, Cruces e Historia del barrio de La Vera 1999 – 2004", con referencia al Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos. El segundo libro llevó por título "Los Caseríos del Barrio de La Vera, Las Arenas 1820 – 2005, de la Villa de La Orotava". También existe un tercero "Historia de Los Nidos y la Cruz de San Luis, con su XXV Aniversario", y un cuarto con el título "Desde el Ramal hasta el Polígono San Jerónimo", los que están a punto de ver la luz, así como otros, proyectos en marcha y a punto de finalizar. Aparte de este ejemplar como bien saben que llevan por títulos Nacimiento del Apodo e Historia. Su deseo, y principal preocupación es que al llegar a sus manos este modesto libro lo sepan valorar, pues está escrito con mucho cariño y amor, de una forma sencilla, tratando así de llegar a la mayoría.  

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a cuantos de forma directa o indirecta han incidido en su contenido y disculparme, si con este trabajo pudiera ofender involuntariamente a alguien. Lo mismo, digo con estás líneas de este blog.  

PRIMER PREGÓN:

El que suscribe, José Peraza, el sábado 3 de septiembre de 2011. En XIV - Semana Cultural, y la X - Aniversario de la Ermita y la Cruz de la Candelaria del Norte, en la Asociación de Vecinos, la que lleva el mismo nombre en La Vera, del Sector orotavense.

*** *** ***

También quiero hacer constar mi más profundo agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento de la Villa de Los Realejos, a don Manuel Domínguez González, alcalde de nuestro municipio, como asimismo al concejal de Cultura don Adolfo González y Pérez Siverio y de la misma forma, a don Salvador García Llanos autor del prologo de este nuevo libro.

Agradecer profundamente la oportunidad que me ofreció mi estimado amigo Esteban Domínguez, a participar en este su quinto trabajo literario sobre nuestra entrañable villa realejera, como asimismo a todos cuantos se han unido a este proyecto, el cual dejamos en sus manos con nuestro mayor cariño y afecto para su disfrute.  

Hasta siempre, esperando que cada una de estas líneas, alimente nuestras conciencias y esperemos vernos en próximas ediciones, con el mejor afán, ya que las letras forman parte elemental de nuestra cultura y van muy unidas.

 

Gracias a todos de corazón.

ESCUDOS DE LA FAMILIA PERAZA Y ALONSO

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