Periódico digital del Norte de Tenerife
Rosario González Sánchez.
El colegio. Ahora comienzan los niños a una edad muy temprana a ir a él. Con 3 añitos, incluso con 2 años y medio, ya tienen que enfrentarse a un mundo desconocido para ellos. Madrugones, normas, compañeros y “trabajos”. Todo esto formará parte ahora de su vida cotidiana.
El primer día: Desprenderse de mamá. En mi caso con mi niña no fue el día más duro, pero puedo asegurar que lo es para la mayoría. Las madres nerviosas mientras sus hijos no paran de llorar, y el peor de los casos, se aferran con una fuerza, quizás desconocida hasta ese momento, al cuello de su progenitor/a. Y una se marcha triste, preocupada y con una vaga sensación de abandono. Y con mil dudas: lo cuidarán bien, parará de llorar, entenderá a la profe, hará buenas migas con sus compis, y así un sin fin de preguntas que sólo se resuelven con el tiempo.
Y ya no voy a entrar en el coste de uniformes, mochilas, libros, material, actividades extraescolares, etc., porque me quiero centrar en otro tema que me toca directamente.
La dificultad no sólo se centra en acostumbrarse al cole, sino que hay niños que tienen un añadido. Y se trata de aquellos que, por ejemplo, no han aprendido a hacer pipí solitos, que no han soltado la chupa, que no andan con facilidad o que no se les entiende bien al hablar. Y ese es el caso de mi niña.
Ella se acostumbró muy bien a ir a clase pero ha sido muy duro para ella que la entiendan, porque al no pronunciar ciertas consonantes, es más difícil su comprensión. A pesar de que acude a un logopeda y que su familia la ayuda constantemente a integrarse, ha encontrado en sus compañeros (no en todos por supuesto) un muro muy complicado de saltar. Yo he sido protagonista de algún rechazo que le han hecho por este motivo. Pero lo peor no es la crueldad de los niños, es tener que callarte y llevarte a tu hija, a pesar de que las madres son testigos de todo lo que pasa.
Yo entiendo que son niños y que no hay que tomarse las cosas a la tremenda, pero cuando a una le tocan lo tuyo duele, y duele mucho, así que esto sólo es un llamamiento a todo el mundo, profes, madres, hijos, etc.: hay que tener un poco de tacto, y muy importante: TENER EN CUENTA, QUE AUNQUE SON NIÑOS, SON CONSCIENTES DE SUS LÍMITES, y riéndose de ellos sólo conseguimos que vuelvan más introvertidos, tímidos e incluso que en el futuro puedan desarrollar alguna enfermedad de tipo psicológico.